24/9/23

El término "positivismo"


El término "positivismo" fue acuñado por primera vez por el filósofo francés Auguste Comte en el siglo XIX, para designar una corriente de pensamiento que buscaba aplicar el método científico a las ciencias sociales y humanas. Comte sostenía que el conocimiento humano debía basarse en hechos observables y verificables, y que la metafísica, la teología y la especulación eran formas de conocimiento inválidas e inútiles. El positivismo se caracteriza por el rechazo de toda explicación sobrenatural o metafísica de la realidad, y por la confianza en el progreso científico y tecnológico como medio para mejorar la condición humana.

El positivismo se divide en tres etapas históricas: el positivismo clásico de Comte y sus seguidores, el neopositivismo o positivismo lógico del Círculo de Viena, y el positivismo jurídico de Hans Kelsen y otros juristas. Cada una de estas etapas tiene sus propias características, métodos y problemas, pero comparten la idea de que el conocimiento científico es el único válido y que la filosofía debe limitarse a analizar y clarificar el lenguaje y la lógica de las ciencias.

Fuente IA

7/4/23

Un concepto de Sociología de la Economía


La sociología económica es una disciplina que estudia la relación entre los fenómenos económicos y los procesos sociales. Se trata de analizar cómo las instituciones, culturas, redes y prácticas sociales influyen en el comportamiento económico de individuos y grupos, y viceversa. La sociología económica también está interesada en explorar las consecuencias sociales de la actividad económica, tanto a nivel micro como macro.

La sociología económica tiene orígenes antiguos, pero ha experimentado una fuerte renovación desde la década de los 80 del siglo pasado, gracias al aporte de autores como Mark Granovetter, Pierre Bourdieu, Viviana Zelizer y Richard Swedberg. Estos estudiosos han propuesto nuevas perspectivas teóricas y metodológicas para interpretar la relación entre economía y sociedad, superando la visión reduccionista y mecanicista de la teoría económica neoclásica. 

Entre los principales temas de la sociología económica podemos mencionar:

- Instituciones económicas: son las normas formales e informales que rigen la actividad económica, como el mercado, el dinero, el crédito, la propiedad, los contratos, el dinero, etc. La sociología económica investiga cómo se forman, transforman y difunden estas instituciones en el contexto social, y cómo influyen en las elecciones y oportunidades de los agentes económicos.

- Culturas económicas: son los valores, normas, creencias y representaciones que orientan el sentido y finalidad de la acción económica. La sociología económica examina cómo se construyen, modifican y transmiten las culturas económicas a través de los procesos de socialización, comunicación y aprendizaje, y cómo condicionan las preferencias y motivaciones de los agentes económicos.

- Redes económicas: son los lazos sociales que conectan entre sí a los agentes económicos, como familiares, amigos, compañeros, socios, clientes, proveedores, etc. La sociología económica estudia cómo se estructuran, evolucionan y activan las redes económicas en el contexto social, y cómo influyen en los recursos y la información a disposición de los agentes económicos.

- Prácticas económicas: son las acciones concretas que realizan los agentes económicos para producir, intercambiar, consumir y distribuir bienes y servicios. La sociología económica analiza cómo las prácticas económicas se organizan, innovan y reproducen en el contexto social, y cómo producen efectos sociales tanto intencionales como no intencionales.

La sociología económica es una disciplina en constante evolución y diálogo con otras ciencias sociales. Entre los retos actuales de la sociología económica podemos mencionar:

- El análisis de los fenómenos económicos globales: como la globalización, las finanzas internacionales, las migraciones, el comercio transnacional, etc. La sociología económica busca entender cómo estos fenómenos modifican las dinámicas económicas locales y nacionales, y cuáles son sus implicaciones sociales a nivel global.

- El análisis de fenómenos económicos emergentes: como la economía digital, la economía social y solidaria, la economía circular, la economía verde, etc. La sociología económica busca comprender cómo estos fenómenos surgen, se desarrollan y se difunden en el contexto social, y cuáles son sus potencialidades y límites para el bienestar colectivo.

- El análisis de las desigualdades económicas: como la pobreza, la exclusión social, la precariedad laboral, la discriminación de género o étnica en el acceso a las oportunidades económicas. La sociología económica trata de explicar cómo se generan, reproducen y acentúan estas desigualdades en el contexto.

Con IA

26/2/23

Lo casual, lo causal y lo científico

La Realidad Objetiva, existe, es total, pero tiene dimensiones: realidad de la naturaleza, realidad de la sociedad y realidad del espíritu que implica realidad del pensamiento. 

La realidad subjetiva es una propiedad de la realidad social e individual y de la realidad del espíritu y del pensamiento. 

La realidad subjetiva se convierte de realidad subjetiva corriente en realidad subjetiva científica cuando supera prejuicios, explicaciones casuales de los fenómenos y logra la explicaciones causales de los fenómenos, y descubre las leyes, las causas del comportamiento obligatorio de las cosas en la naturaleza, la sociedad, el espíritu y el pensamiento.

La realidad objetiva abarca la realidad subjetiva individual en el sentido de que el individuo tiene un nivel de abstracción para observar su propia realidad objetiva.

 Frases para discutir: “Cada cabeza es un mundo”. “La verdad es una y nada más que una” (JHC). “Existen tres verdades; la tuya, la mía y la correcta”. “El vaso esta medio vacío y medio lleno al mismo tiempo”.

14/2/20

Un concepto de Espíritu

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Un concepto de Espíritu

Espíritu es una concreción abstracta, intangible, del pensamiento, idiosincracia, situación socio-económica, individual y colectiva determinada por su desarrollo histórico.

EH/2020/02

15/12/19

Hacia un Monólogo del Espíritu

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Hacia un Monólogo del Espíritu

Carlos dijo que yo era un subproducto. Yo en la inmensidad de lo que soy, asociado a Dios, que es infinito, que no tiene ni principio ni fin, el Carlos dice que soy finito, que tengo principio y fin, y para colmo, mi principio y mi fin se asienta en una bola de sesos que no pesa mas de tres libras. Mi peso y mi fuerza no se pueden cuantificar porque he sido el motor de todo el peso y la fuerza que la humanidad ha movido y tenido a lo largo de su historia. Nombre, a mi no pueden encajonar en un hueco que contiene esa bola de sesos, que no llega a pesar ni siquiera el 2 por ciento del peso del cuerpo en el que esta clavado. Y lo que deja claro que no tengo mi principio ni mi fin en el cerebro humano, es que sigo existiendo aún cuando el cerebro humano deje de existir. No, no soy el pensamiento, ni el pensamiento absoluto con el que me identificó Guillermo, soy el Espíritu, que Guillermo vió a medias pues el creía que Espíritu y Pensamiento Absoluto son sinónimos y no, no es así, el Pensamiento Absoluto es una de las Gracias, si bien la principal Gracia, de todas las que me adornan.

Evaristo Hernández
2018/01
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10/11/19

Esquema de la Filosofía del Espíritu de Hegel


Concepto de Espíritu


Un esquema del concepto de Espíritu en Filosofía a partir de  una lectura en  filosofía.org

La numeración de párrafos es mía, EH, para efectos de identificar en el esquema los razonamientos.

Tomado de:

http://www.filosofia.org/enc/ros/espiritu.htm

Espíritu

  1. (Del latín “spiritus”, literalmente: soplo, aire finísimo, hálito, aliento, olor.) 
  2. Concepto que, en el amplio sentido de la palabra, es idéntico a los conceptos de lo ideal, de la conciencia como forma suprema de la actividad psíquíca; en el sentido estricto del término, es equivalente al concepto de pensamiento. 
  3. En la historia de la filosofía se diferencian el espíritu subjetivo (sujeto, personalidad, individuo) –cuya absolutización lleva al idealismo, subjetivo– y el espíritu objetivo (conciencia social, objetivación de las facultades humanas) que conduce –si se sostiene su carácter primario– al idealismo objetivo. 
  4. La filosofía grecorromana de la Antigüedad concebía el espíritu como activídad teórica (para Aristóteles, por ejemplo, la forma superior de la actividad del espíritu es el pensar sobre el pensamiento, el placer de teorizar). Sin embargo, también se entiende el espíritu como principio suprarracional cognoscible inmediata e intuitivamente (Plotino). Este punto de vista entronca con la religión, según la cual el espíritu es Dios, una esencia sobrenatural, susceptible de ser únicamente objeto de la fe. 
  5. La filosofía clásica alemana subrayaba el carácter activo del espíritu, lo veía como actividad de la autoconciencia. Así, Hegel concebía el espíritu como unidad de la autoconciencia y de la conciencia, unidad que se realizaba en la razón; como unidad entre la actividad práctica y la teórica del espíritu sobre la base de la práctica: el ser del espíritu es su hacer aunque este hacer es interpretado sólo como conocimiento. El espíritu, según Hegel, supera lo natural y se eleva hasta sí mismo en el proceso del autoconocimiento.
  6. La filosofía materialista considera al espíritu como lo secundario respecto a la naturaleza. Para los materialistas de la antigüedad, el espíritu es la parte más racional del alma, derramada por todo el cuerpo. Los materialistas de los siglos XVII-XVIII (Hobbes, Locke, La Mettrie) concebían el espíritu sólo como una variedad del conocimiento sensorial. 
  7. El materialismo dialéctico no reduce lo espiritual a la simple suma de sensaciones y rechaza la representación del espíritu como de algo que existe con independencia de la materia. Lo espiritual es función de la materia altamente organizada, es resultado de la actividad práctica material, histórico-social de los hombres. La vida espiritual de la sociedad –conciencia social– aparece como reflejo del ser social. Al mismo tiempo, influye de manera activa sobre éste, sobre la actividad práctica de la humanidad. 
  8. El concepto de espíritu también se emplea en sentido metafórico como sinónimo de esencia: espíritu de la época, espíritu del tiempo (cfr. alma, pensamiento, conciencia, psique).

Diccionario filosófico · 1965:149-150